Mi primera vez… mi primera vez al entrar a un salón de clases, es tan similar como el del resto del grupo, así que, está vez no escribiré de mi experiencia con el bochorno, sino de las vergüenzas de todos.
Un día anterior…
Tratas de tener todo listo, el cuaderno y las miles de plumas de colores o en dado caso, un pinche cuaderno viejo y la pluma que encuentras.
Escoges el mejor atuendo que tienes, porque te fastidian (sobretodo la voz de tu mamá) con…"la primera impresión es la que cuenta".
Sabes que al siguiente día por fin entras a la escuela después de "tanta espera" y es la noche que más detestas porque los p%/!# nervios no te dejan cerrar el ojo.
El gran día…
Uno. Te levantas más temprano (si es que dormiste) para que seas el último en llegar.
Dos. Tratas de llegar antes que todos para escoger el lugar, por lo regular hasta el rincón para que según tú pases por desapercibido o no seas el primero en ser cuestionado.
La sudación precoz y el escáner (mirada de arriba hacia abajo) están a la orden del día.
Odias presentarte en cada clase durante un semana hasta que el maestro recuerde tu nombre.
Lo peor de todo, no quieres ni que sea el momento del descanso porque no sabes con quién chi!#!$% vas a estar, y si no estuviste con nadie, eres de los que regresan al salón minutos antes para esperar la siguiente clase, aunque no falta el típico que llega 10 o 20 minutos después porque se "perdió".
En fin, no se preocupen a todos nos pasa lo mismo, sólo recuerden que a la semana todo se olvida y las mentadas proliferan.
LIBERRRRRR
No hay comentarios:
Publicar un comentario